Comisión presidencial de Sheinbaum genera tensiones y dudas sobre el futuro electoral


 México

La comisión presidencial designada por Claudia Sheinbaum para elaborar una iniciativa de reforma electoral opera solo de manera formal, pero ha generado un debate marcado por la polarización política. La oposición y críticos de la Cuarta Transformación alertan sobre el riesgo de que este órgano, liderado por Pablo Gómez Álvarez, impulse la eliminación de contrapesos gubernamentales como el Instituto Nacional Electoral (INE) y consolide a Morena como un partido hegemónico, en sintonía con reformas constitucionales previas promovidas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Desde el oficialismo se rechaza cualquier intención autoritaria y se asegura que la propuesta buscará mejorar la representación ciudadana. Además, sostienen que la comisión está abierta a la participación de diversos actores sociales y no partirá del polémico paquete de reformas enviadas en febrero de 2024 bajo el llamado “Plan C”.

Expertos en materia electoral advierten que la integración de la comisión —compuesta exclusivamente por funcionarios vinculados al Poder Ejecutivo y al oficialismo— pone en entredicho la pluralidad del proceso. Aun así, reconocen la posibilidad de que se escuchen todas las voces, aunque resaltan que cualquier reforma requerirá la aprobación del Congreso, donde Morena presenta una fragmentación política que incluye a sectores distanciados de Sheinbaum.

El exconsejero electoral Alfredo Figueroa Fernández señala que la creación de esta comisión responde más a una pugna interna dentro de Morena que a una necesidad técnica. Identifica un desplazamiento en la interlocución política que excluye a figuras como Adán Augusto López y Ricardo Monreal, dos actores claves en el Legislativo. “La comisión parece diseñada para resolver disputas internas y reconfigurar el liderazgo dentro de Morena”, apunta.

El decreto que formaliza la comisión, publicado el 4 de agosto en el Diario Oficial de la Federación, no establece un rumbo claro para la reforma. Su función principal es convocar a debates públicos para recibir críticas y propuestas, aunque sin otorgar voto a los invitados externos.

Analistas como Víctor Díaz de León advierten dos escenarios: uno en que la reforma derive de los foros públicos; otro en que todo el proceso sea una simulación, con base en la iniciativa original de López Obrador que propone, entre otros puntos, eliminar el INE y los organismos electorales locales, reducir diputados plurinominales y recortar el financiamiento público a partidos políticos.

Exconsejeros electorales, entre ellos José Woldenberg, califican esta propuesta como regresiva, al amenazar la representación proporcional y el financiamiento que permite a partidos de oposición operar con autonomía. Woldenberg advierte que la reforma apunta a transformar la democracia mexicana en un régimen autoritario y hiperpresidencialista, donde el poder ejecutivo concentra facultades y debilita a otros poderes.

Pablo Gómez, encargado de redactar la iniciativa, sostiene que la comisión no parte del proyecto de López Obrador y que todos los interesados deben participar en el debate. Insiste en que México ha cambiado y que el objetivo es un sistema electoral más cercano a la ciudadanía y menos dependiente de los partidos tradicionales.

El perfil de la comisión, integrada mayormente por colaboradores cercanos a López Obrador y Sheinbaum, y la exclusión explícita de representantes del Poder Legislativo, genera dudas sobre su capacidad de negociación y pluralidad. Para expertos, este órgano funcionará como un monolito decisorio, a pesar de las promesas de apertura.

Desde el INE, la consejera Dania Ravel enfatiza la necesidad de incorporar voces técnicas y preservar la estructura electoral actual, especialmente ante los retos logísticos y financieros de las elecciones de 2027. Asimismo, destaca la urgencia de mejorar la fiscalización de gastos y conductas anticipadas de campaña, aspectos en los que la cooperación interinstitucional ha mostrado debilidades.

El contexto político sugiere un choque inevitable en Morena, entre sectores a favor y en contra de la reforma, y con partidos aliados como el PT y el PVEM manifestando su preocupación por medidas como la eliminación de la reelección o la prohibición del nepotismo. Ricardo Monreal ha advertido públicamente sobre una crisis interna en Morena y ha subrayado que el Congreso tendrá la última palabra en cualquier iniciativa, enviando un mensaje claro a Palacio Nacional.

La reforma electoral promovida por Sheinbaum no solo pondrá a prueba la arquitectura institucional del país, sino también la dinámica interna del partido gobernante y sus aliados, en un escenario político complejo y en plena reconfiguración.

Fuente: Proceso

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